EL UNIVERSAL.COM
WASHINGTON.- La segunda gran tormenta de nieve en menos de una semana se acerca a la zona de Washington, donde las topadoras aún no acababan de limpiar las calles, los trabajadores de compañías generadoras se esforzaban para restablecer el servicio eléctrico y las palas escaseaban.
Las aerolíneas que debieron cancelar vuelos a la capital el fin de semana advirtieron que deberían suspenderse más viajes y que los pasajeros que no salieran ayer probablemente ya no lo harían sino hasta después de la tormenta, señaló AP.
Otras zonas, incluyendo partes de Maryland, habían quedado bajo casi un metro de nieve tras la primera tormenta.
Un científico dijo que si toda la nieve caída sobre la costa este se derritiera, llenaría 12 millones de piscinas olímpicas o 30.000 edificios como el Empire State. Con 22,5 centímetros más de precipitación, Filadelfia y Washington tendrán su invierno más nevado desde que se comenzaron a registrar estos datos en 1884.
Decenas de miles de casas y negocios seguían sin electricidad y las compañías proveedoras dijeron que, debido a la gran cantidad de nieve, sus cuadrillas tenían problemas para arreglar los cables caídos.
La segunda tormenta pasaba por el centro-oeste del país, donde obligó a cerrar escuelas y dejó las calles resbalosas desde Indianápolis hasta Chicago.
Fuertes vientos y gran cantidad de nieve llegarían a la costa y podrían cubrir Washington con hasta 50 centímetros y Filadelfia con 45 centímetros.
Peligrosos aguaceros
Numerosos residentes de una zona azotada por deslaves de lodo al norte de Los Ángeles tomaron sus automóviles y se alejaron con sus pertenencias, siguiendo las órdenes de evacuación de las autoridades ante el peligro de más aludes a causa de una tormenta que se acerca.
Las autoridades ordenaron el desalojo de 541 viviendas ubicadas en las laderas de La Cañada Flintridge, La Crescenta y Acton, así como en dos cañones al norte de Los Ángeles.
Los aguaceros del sábado pasado causaron aludes de lodo y piedras que arrastraron autos, destruyeron barreras y causaron destrozos en 43 viviendas, mientras que 39 personas han muerto y doce más están desaparecidas en México debido a las intensas lluvias e inundaciones que afectan al país desde hace una semana.
La situación más grave se vivió en el occidental estado de Michoacán, que acumula veintiséis muertos y doce desaparecidos, especialmente en las poblaciones de Tuxpan y Angangueo, explicó el gobernador estatal Leonel Godoy, en entrevista con PRIMERO NOTICIAS de Televisa, indicó Efe.
En Uruguay, casi 6.000 evacuados, rutas cortadas, falta de energía eléctrica y problemas con el agua potable han causado las inundaciones, producto de intensas lluvias.
La situación más grave la enfrenta el departamento de Durazno, por la salida del río Yi, donde el comité de emergencia informó de 3.000 evacuados, pero hay otros 1.500 que salieron por sus propios medios de sus hogares inundados.