Homenaje al partido herido. El portavoz oficial del Congreso Nacional Africano (CNA), Jackson Nthambu, no sabía dónde meterse ante las preguntas de media docena de periodistas. "No lo entendéis, Winnie Mandela no ha venido porque estar aquí le supondría demasiado dolor", sugería. ¿Y Zuma? "La ausencia del presidente ha sido un error, su presencia no estaba confirmada del todo", disimulaba con descaro junto a un póster con fecha y hora que rezaba lo contrario. Nthambu zanjó su retahíla de excusas por la ausencia de las dos personalidades más destacadas del acto principal del vigésimo aniversario de la liberación de Mandela con un: "¡Basta de preguntas, esto no es una entrevista!". Luego se esfumó. Estaba previsto que el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y la ex esposa de Mandela lideraran una marcha simbólica para recrear los primeros pasos libres del héroe antiapartheid, pero se quedó en intención. Y con la carga emotiva falta de cafeína, el tributo a las puertas de la cárcel de Drakenstein, donde Madiba pasó los últimos meses a la sombra tras 27 años preso, se convirtió en un homenaje de siglas políticas: camisetas y banderas del CNA por doquier, mítines políticos y vivas al partido. Aunque con el ambiente teñido de recelo. El plantón de los dos símbolos avivó los ecos de desunión en el seno del partido. ...